
Hace muchos, muchos años, en el antiguo Egipto, vivió una faraona cuyo destino era ayudar a su esposo a vencer al terrible dios Apep, la sierpe. Y salvar su reino, pero esto le costaría la vida de todos aquellos qué amaba y ni si quiera llegaría a vivir para ver a su hija crecer. Por lo qué Ra-Horajti se apiadó de ella y decidió bendecirla con un compañero eterno qué hiciera a la vez de hijo, hermano y guardián en todas sus encarnaciones. Portando el secreto de las memorias de sus vidas pasadas pero, sin poder revelarlas abiertamente, tan solo guiarla en su camino.
Por desgracia, Apep en venganza lanzó sus hordas oscuras y separó al lukrak de la encarnación de su ama, haciendo qué un aciago destino se cerniera sobre ambos, ella condenada a perder su senda y recuerdos, él a caer en manos de esclavistas, siendo tratado como un objeto, hasta ser comprado por los reyes de Alvibum. Quienes lo exhiben y utilizan como a un lujoso artículo con el qué presumir, complacerse y complacer a sus visitas. Y aún derrotado y humillado, aguanta todo esto, con la esperanza de escuchar algo sobre su ama, la persona a la qué más ama de todas y poder ir en su busca.

